helado...de chocolate
saborear un helado no es cosa simple...la sensualidad del sabor del chocolate impone una ceremonia de apreciación que comienza, por supuesto, con los momentos previos a la degustación, cuando nos anticipamos al placer que sabemos -fruto de una experiencia repetida- nos va a deparar la sensación de gratificación que tiene pocas comparaciones...cerrar los ojos y con el helado a nuestra disposición aventurar la lengua hacia el universo de chocolate y retirarla llena de helado, aplastar la lengua sobre el paladar y saborear el chocolate mientras se escurre entre los dientes y las paredes ineriores de las mejillas, luego se va mezclando con la saliva, calentándose y deslizándose hacia la campanilla y termina escurriéndose hacia la garganta...dejándonos el sabor inconfundible de un regalo de los dioses para nuestros sentidos...

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